Y es que 50 años no son nada…

…si los comparamos con los años que dura el plutonio, el uranio y el americio en la tierra, que oscilan entre los 80 millones de años, los 250 mil años y los 141 años (todo dependiendo de los isótopos que de estos elementos se usen).

Noticia aparecida en la prensa de la época

Estos eran los componentes de las bombas que hace casi 50 años, el 17 de enero de 1966, cayeron en la pedanía de Palomares, Cuevas del Almanzora, Almería, y que mantiene la zona con radiactividad desde entonces.

Las bombas caídas en Palomares

Lugareños con los restos de las bombas

Ahora esta noticia ha vuelto a la actualidad tras la visita del secretario de Estado de EEUU John Kerry, y su firma de un acuerdo con España para llevar a cabo una rehabilitación complementaria del entorno del accidente radiactivo. Estas medidas son unas de las cuantas llevadas acabo por parte de EEUU desde que se produjo el incidente, para la rehabilitación de la zona y que posteriormente se ampliaron con la firma del tratado Hall-Otero el 25 de febrero de 1966, donde se llevaron a cabo el estudio, vigilancia y control la radiactividad en la zona afectada.

Ver noticia EL PAIS: “…desde entonces, cada año grupos de habitantes de Palomares viajan al CIEMAT, en Madrid, a someterse a análisis de sangre.”

Pero volvamos un poco atrás en el tiempo para conocer porqué esta pedanía almeriense se convirtió en un problema de estado, en un “conflicto” internacional (que después no fue tanto, ya sabemos que pelear contra EEUU es una batalla perdida…) y que acabó con siete personas muertas, mucho revuelo político (aprovechado para hacer propaganda), algunas carreteras nuevas, un poco menos de tierra en la zona, y visitas cada año de lugareños a la capital.

Infografía de la caída de las bombas

Ver noticia EL PAIS:

Como vemos en esta infografía, fue por la colisión de un avión bombardero B-52 con cuatro bombas nucleares de 1,5 megatones y un avión cisterna, que salió de la base de Morón, por lo que las bombas cayeron sobre el pueblo de Palomares.

Tres bombas cayeron en tierra siendo localizadas poco después, una se encontraba intacta, pero las otras dos habían sufrido daños que provocaron la liberación de la carga.

La historia de la cuarta puede tener hasta guasa y es que lo que os voy a relatar me lo contaron a mi vecinos de la zona…

La cuarta bomba  fue encontrada en el mar por un pescador (dicen que muy amigo de las bebidas espirituales) Paco el de la bomba le dicen, y que había “pescado algo” un día de faena… avisó el hombre a la guardia civil, que como no podía ser de otra manera, no creyeron, teniendo este en su poder la bomba varios días, hasta que finalmente, cargando con ella en las redes, se presentó en el cuartel de la Benemérita…

Y así fue como los EEUU y España recuperaron la cuarta bomba, gracias a Francisco Simó.

Como en una buena peli de conspiraciones políticas, el régimen franquista intentó en su momento atajar el escandalo político que un país como España no podía gestionar, porque como he dicho antes, contra EEUU poco se puede hacer. Así que mandaron en su momento al que era Ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarne, a pegarse un buen baño en pleno invierno. Unas imágenes que sin lugar a dudas forman parte de la historia de España.

Con estas estupendas imágenes, se quiso quitar el miedo que podía infundir el contar en nuestro territorio con una zona radiactiva donde no se podría vivir, cultivar o por supuesto, explotar turísticamente. Los que conocemos la zona, sabemos que su expansión está muy condicionada a este incidente, que por muchas actuaciones que se lleven a cabo, siempre quedará en el aire donde y cuanta radiación se puede encontrar, pues los datos que se obtenían de los análisis que se realizaban a los habitantes todos los años… eran y siguen siendo confidenciales. Aunque el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT) siempre informa de que los resultados son negativos o poco relevantes en cuanto a efectos sobre la salud.

Ver noticia EL PAIS: Cada año, unos 150 vecinos de Palomares viajan a Madrid para sacarse sangre y orina para una muestra. Desde 1966, 1.029 personas han sido analizadas sin que los estudios epidemiológicos hayan detectado incidencia en la salud, según coinciden el Gobierno español y el de Estados Unidos.El departamento de Energía de EE UU, que cada año dispone de 300.000 dólares para estos estudios, asegura que unas 50 personas tenían restos de plutonio en la orina “a niveles no significativos”.”Las dosis son muy bajas y vamos a restringir el uso de terrenos donde hay americio pero sólo por precaución. No hay riesgo para la salud”, explica Teresa Mendizábal, responsable de Medio Ambiente del Ciemat. En eso coincide el director de Protección Radiológica del Consejo de Seguridad Nuclear, Juan Carlos Lentijo.En 2003, el CSN ordenó prohibir la venta de verduras cultivadas en zonas de Palomares en las que hubiera una radiactividad mayor de 5.000 becquerelios por kilo.En esas zonas, los habitantes reciben una dosis de 1 milisievert al año, una cantidad equivalente a tres radiografías de tórax o a un tercio de la radiación que, de media, recibe cualquier persona al año.

Esta era una de las medidas tomadas en el tratado Hall-Otero, que se llevaran a cabo controles analíticos de sangre y orina a los habitantes de la zona. Medida que en los últimos años no se a llevaba a cabo, ya que EEUU había dejado de pagar el dinero acordado para estos análisis.

Por eso España ha “presionado” para conseguir un nuevo acuerdo que continúe con las medidas tomadas anteriormente, tanto retirada de tierra radiactiva, como el control de la salud de los habitantes.

Uno de los puntos a tratar será el futuro emplazamiento (en EEUU) para depositar el material contaminado que se retire en la zona, unos  50.000 metros cúbicos de tierra. Estos podrían ser finalmente trasladados al Sitio de Seguridad Nacional de Nevada, en una zona desértica a 100 kilómetros al noroeste de Las Vegas.

Por lo que vemos, el problema va a pasar de ser español a estadounidense. Con la radiactividad ya se sabe…, por mucho que cojan la tierra y se la lleven, nunca se podrá controlar lo que este accidente provocará en los años venideros, al ser materiales que pueden tener efectos tan negativos y persistentes en el tiempo.

Y es que si no tuviéramos esa manía el ser humano de ser mas fuerte, mas grande, mejor “dotado”, etc…, no nos veríamos en la necesidad de andar volando por ahí con 4 bombas atómicas, ya que cuando pasó todo esto, EEUU y Rusia andaban a la gresca tras la Crisis de los misiles en Cuba, la guerra fría y la carrera armamentista – nuclear. Aún hoy en día es frecuente ver en las noticias machadas armamentísticas por parte de diversos países, sirvan como ejemplo Corea del Norte o Irán.

Nagasaki e Hiroshima

Si Hiroshima y Nagasaki no fueron suficiente ejemplo de lo que la humanidad nunca debe repetir, no aprendemos, al seguir queriendo demostrar nuestros arsenales, nuestras bombas mas certeras y todas las medidas de “defensa” que siguen causando el horror en el mundo. Imaginemos que habría pasado si las bombas hubieran estallado, o hubieran emitido mas radiación, (Recordemos que la que cayó al mar era 16 veces más potente que la de Hiroshima) ¿Qué hubiera sido de la zona? ¿Y del resto de España?

Por eso, desde este blog, lanzamos un NO rotundo a cualquier muestra de poder armamentístico, sea nuclear o con ballestas, un NO A LA GUERRA es muy fácil de decir… y muy complicado de conseguir, pero como en triECO somos poco de peleas, queremos demostrar nuestro rechazo a esa manera en la que se mueve el mundo.

Porque nos parece mas valiente el que mantiene la calma, la serenidad, el buen estar, el que comparte y busca el bien común… frente al que quiere estar, sin importar el como, siempre por encima de los demás.

 

Escriba una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: