Trabajando por el Bien Común

El 2 de diciembre se celebró el encuentro “Un millón de compromisos por el clima. Encuentro con agentes comprometidos” organizado por la FUNDACION BIODIVERSIDAD (Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente) y ECODES, para conocer los compromisos de la sociedad española de cara a la cumbre del clima de París. El evento contó con la participación de entidades comprometidas contra el cambio climático que explicaron cuáles son los compromisos que han adoptado y qué acciones han desarrollado en el marco de esta iniciativa.

Junto a empresas y otros agentes como CocaCola, Pascual, el Museo Nacional de Ciencias Naturales, Ferrovial, Correos España o Gas Natural (así hasta 35), estuvo triECO para dar a conocer las acciones emprendidas por la asociación desde que nos adherimos hace ya varios meses a la Iniciativa Un millón #PorEl Clima. En la fotografía puede verse nuestra intervención, en la que contamos que toda acción desempeñada por triECO es en si misma un Compromiso con el medio ambiente así como algunas de las medidas concretas que dan forma a nuestro compromiso en el día a día:

Intervención de triECO

Intervención de triECO

1.- Minimizar el uso de materias primas y productos
2.- Consumir productos y materias primas procedentes de materiales reciclados
3.- Separar y reciclar los residuos
4.- Optimizar el uso de papel
5.- Fomentar en nuestras actividades el uso del coche compartido

“La ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, entrega a la secretaria ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), Christiana Figueres, los más de 1.100.000 compromisos por el clima”

Cuando decidimos formar parte, todavía quedaba lejos la Cumbre por el Clima de París (COP21) y nuestras esperanzas sobre lo que de ella podía salir no eran muy positivas, ya que son muchas las cumbres que sobre el clima se han realizado, las hojas de ruta sobre emisiones que se han firmado y los objetivos marcados… pero nunca conseguidos.

Ya  en la Conferencia sobre el Cambio Climático de Copenhague de 2009 COP15 celebrada en 2009 (continuación de las negociaciones iniciadas en la Conferencia de Bali en 2007 con una “Hoja de Ruta”, que marcaba las negociaciones sobre cambio climático y el calendario que había de marcarse para llevar las conclusiones a la Conferencia de Copenhague), se llevó a termino un acuerdo entre cuatro países emergentes (China, India, Brasis y Sudáfrica), los EEUU y la UE, en el que el texto no era vinculante, no marcaba objetivos cuantitativos ni fijaba plazos (dejando el Protocolo de Kyoto sin continuación), lo que fue considerado como un fracaso de Cumbre.

Por este motivo es que las cumbres nos parecen un buen escenario para acercar posturas y dar a conocer los problemas medioambientales (principalmente de los países emergentes por ser los que más contribuyen al calentamiento global), pero nunca se consiguen acuerdos vinculantes que acaben con el cambio climático. Debido a lo cual, las Cumbres convierten en un gasto de dinero y recursos que actúa en contra de los propios objetivos a lograr.

La COP21 ¿podría suponer un punto de ruptura de esta tendencia? Nos lo preguntamos porque nos ha sorprendido (no sin mantener ciertas reservas) que el acuerdo firmado en París por fin haya conseguido que países con muchas diferencias en cuando a las emisiones de gases efecto invernadero, lleguen a un acuerdo a largo plazo para que la temperatura del planeta no sobrepase los 2 grados de aumento a final de siglo e incluso inste a hacer esfuerzos para aspirar a un objetivo más ambicioso de 1,5 grados.

Vídeo Presentación Texto Final: 

Este punto del acuerdo es muy positivo, pero marca unos plazos a nuestro entender muy largos en el tiempo, ya que el acuerdo no entra en vigor hasta 2020 y marca los objetivos para final de siglo. ¿Qué significa? Nada menos que desde que se acuerdan estos objetivos (una vez conseguido que sean vinculantes) hasta que entran en vigor, seguiremos consumiendo y emitiendo como lo hacíamos hasta el momento.

Pese a que se ha conseguido mas que en las cumbres anteriores (este acuerdo global lo hace histórico), los países no estarán obligados a conseguir los compromisos presentados para la limitación de las emisiones, lo que implica que no habrá sanciones para los países que los incumplan. Entonces, ¿realmente qué hemos conseguido?…

Leer Noticia El País: “El Verbo que casi hizo naufragar el acuerdo contra el cambio climático.”

“Francia cambió “Deberá” por “Debería” en el capítulo de obligaciones para que EEUU pudiera firmar el pacto de París

Leyendo esta noticia, una se da cuenta de cual frágil es el acuerdo firmado, y que las voluntades de los países firmantes son aun débiles y con muchas reservas al no marcar como esperan muchos colectivos y ONG´s sanciones y pautas firmes para la eliminación progresiva del consumo de combustibles fósiles. El simple hecho de cambiar la forma verbal conlleva mucho mas, ya que pasamos de una verdadera implicación de los estados a una voluntariedad:

“Las partes que son países desarrollados deberán seguir encabezando los esfuerzos y adoptando metas absolutas de reducción de emisiones para el conjunto de la economía”. También se establecía que cada firmante “deberá preparar, comunicar y mantener” sus planes de recorte de emisiones de dióxido de carbono.

Reacción de Greenpeace sobre el acuerdo de París: “El borrador del Acuerdo de París presentado hoy deja a los combustibles fósiles en vías de eliminación, pero no concreta los compromisos necesarios para alcanzar el objetivo.

Otro punto positivo (no vamos a buscar siempre el lado malo del asunto) son las aportaciones que los países “desarrollados” deben realizar (unos 100.000 millones de dólares) para que los mas pobres (los que no pueden parar su desarrollo y cuentan con menos inversiones en tecnología) pueden adaptarse a los efectos del cambio climático. También son los países “desarrollados” los que deben mantener mas esfuerzos en conseguir los objetivos y compromisos marcados, a la vez que los países emergentes se comprometen de manera voluntaria a estos y los mas desfavorecidos a los que se les concede mas tiempo y ayuda para adaptarse.

En definitiva, encontramos este acuerdo mas justo con aquellos que tienen mas difícil combatir el cambio climático, ya que tienen entre sus necesidades cubrir las mas básicas a la vez que luchar contra los efectos del calentamiento que ellos hacen subir mas que los países “desarrollados”.

Una vez alcanzado este acuerdo global e histórico, sabemos que de el van a salir muchas otras acciones, empezando por la implicación de los estados y los gobernantes hasta así llegar a la población, que es la que debe aplicar y solicitar en su día a día los cambios en las políticas de energía y consumo, que nos lleven a cumplir en cada caso los objetivos propios definidos, los que de esta cumbre salen y aquellos que irán naciendo de las relaciones entre colectivos, personas y los mandatarios.

Celebremos hoy que somos capaces de entendernos para llegar acuerdos por el bien común y seguir trabajando por aumentar el consumo de energías renovables, cambiar nuestros hábitos e implicar al mayor número de personas posibles.

 

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